Es el monarca absoluto de la jungla. Quien llegara como un bebé, tantos años atrás a la selva africana, fue criado por los simios que le dieron una seguridad, valor y fuerza incomparables. Desconociendo su legado aristocrático, Tarzán gritó, peleó y se balanceó contra el mal tantas veces que se convirtió en leyenda. A un siglo de su creación, te presentamos su salvaje historia.
El Creador de Mitos
Hay pocos nombres en la ficción narrativa tan importantes como el del creador de Tarzán, Edgar Rice Burroughs. Nacido el 1 de Septiembre de 1875 como el cuarto hijo de un veterano de la Guerra Civil norteamericana, fue educado casi exclusivamente para ser y comportarse como un militar, pero un problema al corazón lo alejaría para siempre de las trincheras y truncaría su sueño por seguir los pasos de su padre.
Pero a finales del Siglo XIX, todas las cosas estaban cambiando. Nacían nuevas tecnologías, otras visiones del mundo y aunque para Burroughs nada en su vida parecía satisfacerlo completamente, la renovación de ideas le llegaría con el albor del nuevo centenario. Trabajó durante años en una granja, en la firma de su padre e incluso como vendedor de sacapuntas: a los 36 años, Burroughs (ya casado y con hijos) sentía que no había hecho demasiado por la vida y aprovechando el tiempo que le dejaba su nueva carrera de vendedor, comenzó a leer ficción en las populares revistas de pulp de la época. Al poco rato, descubrió algo interesante: la mayoría de las historias le parecían sosas y mal escritas, y aunque nunca había escrito algo antes, no lo pensó dos veces, y se instaló él mismo a crear las suyas, inspirado por crear cuentos mejores. No tenía absolutamente nada que perder.
Para comienzos de 1912, Burroughs ya tenía su primera historia publicada en la All-Story Magazine. Se trataba del primer boceto de una saga interplanetaria, llamada “Under the moons of Mars” (Bajo las lunas de Marte), pilar fundamental para la saga de Barsoom, que conocemos actualmente como las aventuras de John Carter. Homenajeando por fin a su padre, Burroughs sueña con un soldado de la Guerra Civil que es transportado a Marte para salvar a Dejah Thoris, la princesa del planeta rojo. Mezclando varios estilos de la época, su narración deja perplejos a los lectores, y antes de que termine ese año, tendría escrita la primera novela de esa saga (“A Princess of Mars”), que mezclaba romance, misterio, acción y un agregaba nuevo elemento en la cosecha: la ciencia ficción.
John Carter era un hit en el medio, pero Burroughs tenía nuevas ideas. Renunciando a sus demás trabajos, se convierte en escritor de tiempo completo y comienza a perfeccionar poco a poco su narrativa. Mientras, la crítica especializada no sabía muy bien que pensar de su trabajo. Si bien le faltaba algo de depuración, lo fantástico de las ideas que proponía equilibraban cualquier falla técnica. Burroughs fue prolífico como pocos y a pesar de su edad, aprovechó cada momento para extender su legado: así, 1912 aún no acababa y en Octubre del mismo año surge de su pluma otro clásico instantáneo: “Tarzan of the Apes”. Otro héroe apolíneo, otro ejemplo de hombre, pero esta vez dentro de una guerra natural: luego de que sus padres mueren, el pequeño John Clayton queda abandonado en la jungla, solo para ser adoptado por Kala, una gorila que lo cría como su propio hijo. Comienza el camino entonces del hombre bestia, que sin saberlo, es un aristocrático heredero de una fortuna: Lord Greystoke. Los elementos del pulp y la aventura que tanto le fascinaban a Burroughs son ampliamente explorados en la faceta de este héroe que crece lejano a la humanidad, pero se mantiene de buen corazón e intachable honor. Los simios, desconfiados, lo bautizan “Tarzán” que en su lengua quiere decir casi despectivamente “piel blanca”. El concepto es un éxito y la revista en donde se publicó se comienza a agotar casi inmediatamente. Burroughs comienza a ascender en popularidad incluso pese a sus detractores -entre los que se contaba el gran Rudyard Kipling (creador del Libro de la Selva, protagonizada por otro niño salvaje, Mowgli)-, sosteniéndose totalmente en los fieles fanáticos de sus textos, que cada vez ocupaban más planas del All-Story Magazine y la Argosy, otra revista de ciencia ficción y fantasía.
Los editores no fueron ciegos al efecto del Rey de la Jungla, y ya para 1914, había suficiente material como para publicarlo en formato de novela, que tendría incluso el mismo nombre: “Tarzán de los monos”. La popularidad del personaje se disparó de tal manera que se apropió del mundo de los libros (la saga completa se extendería hasta la década de los cuarenta, con más de veinte secuelas), sino también de la radio, el cine, los cómics y la televisión. Es más, el escritor fue un pionero en exportar un protagonista a otros medios, aún ante la resistencia de los expertos del siglo pasado, que consideraban que un lector solo estaría interesado en un solo tipo de formato. Burroughs confirmó su punto y mientras películas (filmadas a partir de 1918, más adelante ahondaremos en ellas) e historietas con adaptaciones de su personaje (partiendo con la tira periódica de 1929, de la cual también comentaremos después), siguió extendiendo el universo del Hombre Mono y de John Carter, agregando nuevos hitos en sus historias y develando un mapa creativo simplemente notable. Barsoom (Marte), Amtor (Venus) y la increíble tierra perdida de Pellucidar (accesible desde los polos, en el centro de la Tierra), aparecerían una y otra vez en sus relatos, en donde también trabajaría el western, el romance histórico y la acción.
Sin duda que Tarzán se convertiría en su mayor creación y aporte a la fantasía moderna, despertando el interés de grandes y chicos en la lectura y presentando a uno de los primeros héroes clásicos, incluso antes de que la Era Dorada de los superhéroes comenzara formalmente. Con más de setenta novelas escritas y un legado que muchas veces deja pequeño a su propio nombre, Edgar Rice Burroughs fallece en Marzo de 1950 tras muchos problemas al corazón, los mismos que lo alejaron en un principio del sueño de ser militar, pero que sin saberlo, comenzaron un camino creativo que duró décadas. Y es que quizá fue ese sentido visionario y expansivo de Burroughs el que le permitió convertir, con los años, a John Carter y Tarzán, en verdaderos mitos que incluso a cien años de su creación, siguen marcando pauta en el imaginario del mundo entero.
Leyendas de la Selva
Antes de pasar derechamente a los cómics, se hace obligado hacer un tour por las más grandes aventuras del Rey de los Monos. No solo por la originalidad que tenían, sino porque sientan las bases de cualquiera de sus adaptaciones, inclusive la historieta que nos convoca. El primer hito literario de Tarzán, la novela “Tarzan of the Apes” (1914), nos cuenta exactamente el origen de nuestro héroe y más que nada, lo vuelve a encauzar hacia la civilización, cuando en el medio de la selva (y justo en el lugar donde su padre falleció), se encuentra con Jane Porter, la primera mujer que el hombre mono ha visto en su vida, y desde ese momento, su interés romántico. El encuentro entre el resto del mundo civilizado y la jungla se desarrolla mientras Tarzán aprende francés, modales y comienza a reconocer su herencia, no sin antes batallar con diferentes peligros de la selva, incluso una tribu africana que pone en jaque a varios exploradores. Como Burroughs conocía el potencial del personaje, la primera novela de Tarzán termina con un final melancólico que deja a los lectores insatisfechos y pidiendo más. El Rey de la Selva volvería en “The Return of Tarzan” (1915), con nuestro protagonista viajando a Europa y alejándose de las lianas, en donde visita a su amigo francés Paul d’Arnot y conoce a los que serían los villanos recurrentes de sus aventuras, el millonario Nikolai Rokoff y Alexis Paulvitch, su fiel servidor. Ambientada en diversos escenarios de la Europa del siglo pasado, la secuela es un éxito instantáneo y ya para 1916 se publicaba la novelización de su siguiente tanda de cuentos sobre el Hombre Mono, titulada “The Beasts of Tarzan”, en donde por fin nuestro héroe abraza su legado noble y toma el título de Lord Greystoke... pero su propio hijo es raptado por sus ya clásicos enemigos rusos. El control del ahora civilizado Tarzán se pierde y solo los instintos animales lograrán salvar a su retoño. Anualmente, Burroughs extiende la mitología de Tarzán, agregando detalles del pasado o incluso del futuro. En 1917 es el turno de la novela “The Son of Tarzan”, en donde cuenta las aventuras de Jack Clayton y su transformación en el nuevo Rey de la Jungla; en 1918 se publica “Tarzan and the Jewels of Opar”, explotando cada centímetro de la aventura y el descubrimiento de la ciudad perdida (ya aparecida en la segunda novela) y que sería la última colonia de la Atlántida. Con tanta historia por contar, Burroughs incluso se da el lujo de incluir una especie de recopilación con aventuras de Tarzán a lo largo de los años, en “Jungle Tales of Tarzan” (1919), en donde por ejemplo, está la clásica fábula de su primer amor, la simio Teeka, años antes de conocer a Jane. Hasta 1937, mínimo un libro anual de Tarzán aparecía en el mercado, mientras que versiones en los demás medios de comunicación seguían creciendo y aumentando su mitología. En total (junto a una obra póstuma, “Tarzan: The Lost Adventure” editada en 1995), son 26 novelas con las más increíbles aventuras del Hombre Mono y su salvaje universo, la fuente original desde donde beben todas sus adaptaciones posteriores, como esta colección de historietas.
La Jungla de Viñetas
El marco de las aventuras de Tarzán es tan gigantesco, que simplemente, las novelas le quedaron chicas para seguir narrando sus aventuras. Edgar Rice Burroughs quizá siempre lo supo, y uno de los lugares en donde potenció más al héroe -además del cine- fue en las tiras cómicas e historietas. La primera aparición de Tarzán en la narrativa gráfica fue en las tiras de los diarios distribuidas por el United Feature Syndicate, que llenó varios periódicos a partir de 1929, con ilustraciones de Hal Foster. Gracias a que todo lo que parecía tocar Tarzán lo volvía oro, la tira se convierte en página completa para 1931, apareciendo todos los Domingos de la mano de Rex Mason. La tira seguía muchas veces aventuras al azar del Hombre mono, y solo visitaba algunos de los momentos clásicos de las novelas de Burroughs cuando era necesario. Con el pasar de los años, una decena de artistas y guionistas participarían en ella, agregando incluso elementos de otros personajes de Burroughs, como el mismísimo John Carter de Marte.
La llegada de Lord Greystoke a las revistas de cómics se daría recién en 1947, dentro de la Four Colour Comics, de la Western Publishing/Gold Key y luego en su propio título, simplemente llamado “Tarzan”, que se publicaría mensualmente hasta 1972, adaptando casi la totalidad de las novelas y contando un par de historias originales. Paralelamente, entre 1964 y 1972, aparecería una colección basada en el hijo del héroe, “Korak: The son of Tarzan”, contando más aventuras del heredero de la Jungla.
Quizá uno de los momentos más importantes en el noveno arte para Tarzán se da justamente en ese último año, en donde los derechos de reproducción recaen sobre DC Comics, justamente la colección que hoy tienes en las manos. Dibujada y escrita por el maestro Joe Kubert, fue la celebrada versión que la recordada Editorial Novaro publicara en Latinoamérica bajo el título “Tarzán de los Monos” en la década de los setentas. Básicamente, se trataba de la versión actualizada del origen de Tarzán, extrayendo material directo de su primera novela y algunos detalles de sus posteriores secuelas. El estilo gráfico de Kubert -que justo estaba en el punto alto de su carrera - convirtió al cómic en un clásico instantáneo: presentaba al héroe moderno con una soltura como la de un superhéroe, con una mejor narración y más dinámico enfoque, algo perfecto para el personaje. DC seguiría la numeración original planteada por la Western Publishing, iniciando la aventura con Kubert en el número #207 y exploraría el universo de nuestro héroe hasta el #258. Además, rebautizaría el cómic de Korak como “Tarzan Family”, aunque sólo duraría por siete episodios.
Marvel, la Casa de las Ideas, se haría con Tarzán para finales de 1977, borrando de un plumazo todo la continuidad numérica anteriormente realizada y comenzando con un nuevo número uno, en la increíble “Tarzan, Lord of the Jungle”, dibujada por otro grande del lápiz, John Buscema. En total 29 episodios que tomarían diferentes partes de los libros originales, inclusive algunos que Joe Kubert no había tocado. De esta manera, la mayoría de las novelas conseguían adaptación al cómic y aunque Marvel eliminara la revista del hijo de Tarzán, si le entregó nuevos aires a sus aventuras.
Entre los ochentas y noventas, la colección del Hombre Mono vaga de una editorial a otra (Blackthorne Publishing, Malibú Comics), sin continuidad segura, hasta que finalmente, la editorial Dark Horse tomaría las riendas de la leyenda selvática, publicando al personaje por intervalos desde 1996 hasta nuestros días, adaptando -como antes- viejas historias y hasta reimprimiendo algunos clásicos de la Western y la misma DC. La principal novedad es la gran inventiva de juntar a Tarzán con personajes de otros universos, como Batman o Superman (cada uno con su historia en particular, sin relación entre ellas) e incluso con Depredador (la misma raza de las famosas películas), en la saga “Tarzan versus Predator at the Earth’s Core”.
La Escuela de Kubert
En el mundo del noveno arte, el nombre de Joe Kubert es tan inmenso que incluso alberga su propia escuela. Legendario dibujante pero también gran editor y escritor, dejó no solo a sus hijos como legado -Andy y Adam Kubert, dos de los más prestigiosos artistas de la actualidad- sino que obras de una calidad y factura como no se veían en su época.
Nacido en Polonia, e hijo de una familia judía, se refugió en Nueva York desde los primeros meses de su vida. Su pasión y talento con los dibujos era tanta, que antes de cumplir 15 años, ya trabajaba ilustrando y entintando para diferentes editoriales (entre ellas la Archie Comics, popular casa de los jóvenes de Riverdale). Kubert supo desde siempre cuál era su pasión, e incluso se escapaba de clases para poder postular a nuevos trabajos de ilustración o que tuvieran que ver con historietas. A sus cortos años, comenzó a hacerse un nombre en diferentes compañías y ya para 1942 trabajaba coloreando a una de las más grandes leyendas del medio: “The Spirit” de Will Eisner.
Es en esta década en donde arriba a DC (llamada All-American Comics en aquel tiempo), justo en el momento que ésta brillaba como ninguna otra editorial de héroes y disponía con la lista más grande de capas y mallas. Se hace cargo de los Seven Soldiers of Victory y de Hawkman, imponiendo su estilo dinámico, casi fílmico, que lo hace popular enseguida. Para los cincuenta, ya tenía varios personajes creados (como Tor, el cavernícola) y había dirigido y editado montón de proyectos en otras compañías, aunque siempre volvería a DC para colaborar en cómics de aventuras y guerra, como el mitológico Viking Prince, el clásico Haunting Tank o el legendario Sgt. Rock. Previo a este momento es el instante en donde el mismo Joe se acercó a los jefes de DC y les pidió que se hicieran con los derechos de Tarzán. Según Kubert, tenía una versión más moderna del personaje, que describiera al Hombre Mono como una bestia rápida, sagaz; menos inmensa y musculosa que otras versiones, pero bastante más dinámica. Las pruebas de Kubert fueron suficientes para convencer a DC, y Kubert pasaría a editar, escribir, rotular y dibujar la nueva revista del Hombre Mono.
La fluidez y profesionalismo de Kubert se consolida de manera triunfal en 1976, en donde abre sus puertas The Kubert School (http://www.kubertschool.edu/), que se mantiene hasta el día de hoy como la única escuela reconocida en el mundo para ilustradores y caricaturistas, en una carrera de tres años y con ramos que incluyen como manejarse en editoriales y publicarse a uno mismo como autor.
Lamentablemente, el 12 de Agosto del 2012, con casi 86 años, el viejo Joe bajaría el lápiz por última vez, trabajando, creando, como siempre lo hizo desde pequeño. Sus personajes, sus lectores, su escuela y su impecable estilo narrativo quedarán como un legado imborrable para todos los que amamos las viñetas.
El Tarzán de Unlimited
Como ya lo mencionamos anteriormente, en esta colección comenzaremos un viaje hacia el universo de Tarzán dirigido cien por ciento por Joe Kubert, pero alimentado desde la base por todas las historias de Burroughs. Comenzaremos con la saga “Origin of the Ape Man” (El origen del Hombre Mono), la brillante y dinámica adaptación de Kubert sobre la primera novela de Tarzán; para luego pasar a “Jungle Tales of Tarzán” (Historias de la Jungla), con los relatos que sitúan al Rey de la Selva a lo largo de varios años y rematar, más adelante, en la versión en viñetas de la secuela original de Burroughs: “The Return of Tarzan” (El regreso de Tarzán), cuya continuación emocionó a los lectores de la época, incluyendo villanos clásicos para nuestro héroe, y finalizaremos con el clásico “Tarzan and the Lion Man” (Tarzán y el Hombre León), basada en la décimo séptima parte del mito, en donde Burroughs y Kubert satirizan con todo lo que fue la verdadera locura del cine por el Hombre Mono y le presentan al mismísimo Lord Graystoke una película de Hollywood basada en sus aventuras, entre medio del descubrimiento de una ciudad con un científico loco y decenas de gorilas parlantes. ¿Qué más se puede decir? Un día normal para Tarzán.
Hace más de cien años, un hombre común y corriente decidió contar historias de otros hombres, poco comunes y nada corrientes, sellando para siempre la cultura popular. Hoy, levantamos las lianas y gritamos a todo pulmón por el único y verdadero Rey de la Selva, pues sabemos que seguirá entre las bestias luchando por la justicia y que más temprano que tarde, volverá a las pantallas del cine, los cómics, la televisión, los videojuegos y los libros, porque su verdadero reino, es el de nuestra imaginación.
martes, 1 de septiembre de 2015
martes, 22 de julio de 2014
El Efecto Batgirl
Nadie la vió venir.
Como una digna representante de Ciudad Gótica, la batinoticia explotó en los medios (http://io9.com/batgirls-new-uniform-may-be-the-best-damn-superheroine) y a esta altura seguro la conocen mejor que yo: después de numerosos cambios editoriales, series canceladas, después de decenas de revistas apiladas sin norte y paridas como una verdadera fotocopia creativa, DC Comics -referente absoluto de superhéroes y mallas- decidió por fin innovar de verdad en una de sus revistas, cambiando radicalmente el concepto alrededor de Barbara Gordon -Batgirl- y su colección.
Algo normal, pensarán, una decisión de marketing inteligente que como fanáticos, hemos visto repetirse de forma constante en los looks de otras supermujeres y hombres. Pero esta vez, ese algo fue diferente y se le devolvió a DC como un batarang enardecido de optimismo; en cosa de horas, cientos de artistas, escritores y fanáticos comenzaron a responder animados con el cambio, celebrándolo en dibujos originales, fanfictions de toda extensión y múltiples respuestas en las redes sociales, un repentino interés que no había pasado desde hace años con otros relanzamientos de sus íconos, como el mismo Batman o Superman.
![]() |
| "¡El millonario debut de Batgirl!" enfrentaría a Bárbara con un villano de peso como.. eh... la Polilla Asesina. |
¿Cuál es la razón de tanto revuelo? Si volvemos las páginas hacia atrás, la hija del Comisionado nacía en 1967 -en el centro de la Silver Age- como una respuesta femenina al Robin que era Dick Grayson. Diseñada especialmente por el maestro Carmine Infantino, Barbara Gordon era la reinvención de la Batichica original (Betty Kane, 1961), la alegre compañera de Batwoman que fue eliminada de continuidad porque nunca adquirió suficiente personalidad. Podemos ser más honestos aún, y que reconocer que esta nueva personificación, más adecuada a la época y relacionada sanguíneamente con Jim Gordon, tampoco tenía mayor influencia en las tramas de las historietas; lo que esta Batichica representaba era una sidekick luminosa y juvenil, que calzaba de forma perfecta en los planes de adaptaciones televisivas que DC ya tenía en la mira.
![]() |
| La pelirroja hubiera preferido a los Testigo de Jehová. |
Pero Barbara tenía ese no sé qué de los grandes personajes e incluso en sus atribuciones como relleno, llamaba la atención. Sobrevivió años de crisis infinitas, villanos de tercera y cuarta clase, para finalmente acostumbrarse a estar en el ojo de la polémica, desde que el mago conocido como Alan Moore la dejó paralítica (y más de alguno afirma que la violó) en la inolvidable "The Killing Joke" (1988). Como en los naipes, el Joker trastocó la carrera y función de Batichica una vez más, y cuando todos pensaron que sería un retiro definitivo, su relevancia en el Universo DC se volvió más importante que nunca.
![]() |
| La mujer más brillante del Universo DC. Cuanto te extrañamos, Oráculo. |
![]() |
| Batgirls night out: Gordon, Cain y Brown vigilan las calles de Gotham. |
Pero volvamos a la Bárbara de la época moderna: una mujer de mediana edad, con un pasado de heroína adolescente, capaz de sobreponerse y aceptar la peor de las caídas sin perder el norte de sus convicciones: ayudar a los demás. Conocidas son las miles de cartas de lectores como agradecimiento a la editorial, por el positivo mensaje de liderazgo que transmitía. Por más de 20 años, Oráculo se mantuvo en su silla, aún con remedios milagrosos dando vueltas. En los cómics, villanos le ofrecían la tecnología para curarla, Bruce Wayne gastaba millones en busca de un implante y Booster Gold hasta viajaba por el tiempo tratando de evitar su tragedia, pero nada servía. Era una señal de la editorial: la desgracia del personaje la había hecho más grande que su propia cura.
![]() |
| La atormentada versión de New 52: sangre, tripas, terror y sufrimiento. Que linda colección. |
Hasta que llegó la época digital y con ella, el reinado de los New 52: el reinicio actual del Universo DC. Personajes, situaciones e incluso calzoncillos por delante de los pantalones desaparecían por siempre, en un intento de revitalizar todas las franquicias. En la continuidad actual, los héroes sólo existen desde el siglo XXI y los legados de las historias anteriores se vieron condensados en nuevos diseños y períodos temporales. Con este formateo, la editorial de Superman se atrevió a hacer lo que muchos temían: devolverle a Barbara Gordon sus piernas y con ellas su papel de Batgirl. Los fanáticos odiaron la idea, pero se resignaron al saber que Gail Simone -talentosa guionista enfocada principalmente en mejorar a los personajes femeninos- trataría su regreso con el mayor de los respetos. Esta nueva Batgirl es bastante más joven que Oráculo, y aunque también sufrió el disparo maldito del Joker, permaneció sólo tres años en silla de ruedas para después recuperarse. Simone hizo lo que pudo por mantener interesante la vida de Barbara, dotándola de un grupo de secundarios consistente con la actualidad, pero el sello editorial que le imponía DC era demasiado evidente: condenaban a la heroína a ser oscura, violenta, obligada a enfrentar absurdos asesinos seriales y cacerías humanas sin mayor explicación; como el resto del New 52, importaba más la forma que el fondo, la estética de videojuego por sobre la armonía del cómic.
Para otras editoriales como IDW, Image y últimamente Marvel, diversificar sus ofertas en cuanto a propuestas se ha vuelto apetecible, pues les permite ofrecer historietas con personalidad propia para diferentes tipos de público. Al otro lado de la vereda, DC insistía con un estilo único, exacerbado en todo sentido, dejando sólo algunas colecciones (Wonder Woman, Animal Man, The Flash) con estilos más luminosos o experimentales, pero ningún cambio de importancia. Y nuevamente, sin que nadie la viera venir, Barbara Gordon se convierte en la primera colección de peso en cambiar drásticamente su concepto: volver a las raíces del personaje original, pero agregándole todo el sabor de la realidad contemporánea.
![]() |
| Swag. Lo tienes o no. |
La explicación de tanto homenaje y revuelo por la noticia no es más que la celebración a un superhéroe - y una editorial- que nació a la luz de la fantasía y se encontraba deambulando en una oscuridad creativa que nunca le perteneció. Del éxito de este experimento, dependen seguramente nuevas apuestas (como Gotham Academy), que prueben una vez más que los superhéroes no están pegados en el pasado y que al contrario, siguen avanzando como lo han hecho tantas otras veces: al compás de los cambios sociales.
Barbara Gordon. Batgirl. La chica que vuelve a cambiar las reglas sin que nadie la vea venir.
A continuación, una pequeña joya: la galería del Efecto Batgirl en Chile,
con ilustraciones de grandes artistas y fanáticos.
No se olviden de checar sus cuentas para más de su arte.
1. María José Barros
https://twitter.com/mjbarrosm/
2. Rodrigo Avilés
3. Marcela Ostoic
4. Daniela González
5. Claudia Letonja
6. Víctor Calderón
7. Javier Fox
https://twitter.com/javier_fox
8. Dannaé Álvarez
https://twitter.com/Dannanannadraws
9.¿BONUS TRACK? Paulo Quinteros
https://twitter.com/javier_fox
8. Dannaé Álvarez
https://twitter.com/Dannanannadraws
9.¿BONUS TRACK? Paulo Quinteros
viernes, 31 de enero de 2014
El Secreto del Space☆Dandy
Se los digo, el problema fue Shinichiro Watanabe (1965).
El productor, director, monstruo y guionista de algunas de las más recordadas series de animación japonesa de las últimas décadas, nos acostumbró a un nivel grosero de lujos y detalles: de personajes profundos, de vueltas de tuerca y secuencias inolvidables, que nos trae al dilema de hoy.
El problema fue que dejó su vara tan alta después de dirigir Cowboy Bebop (1998, una improvisación de cazarecompensas en el espacio), Samurai Champloo (2004, la obligada modernización hip-hop de los guerreros japoneses) y Sakamichi no Apollon (2012, sinfonía de jazz con sabor a nostalgia), que a la vista de los espectadores, sus siguientes pasos en el animé debían mantener el camino de su leyenda, y seguir marcando tendencia en cada plano y melodía.
Por eso fue que Space☆Dandy (2014) generó las más desmedidas expectativas y el comienzo real del verdadero problema. Actualmente, a un puñado de episodios tras su estreno, hay miles de fanáticos que se quejan de la serie por no estar al nivel de las otras creaciones de Watanabe. Claman que la encuentran sexista, tonta, sin ningún sentido, totalmente alejado de los planes maestros que sus otras obras tenían. Muchos se lamentan de la inexistente continuidad entre un episodio y el siguiente: los personajes principales mueren, desaparecen y explotan sin mayores explicaciones y en cada historia todo vuelve a tabula rasa.
Hay algunos comentarios incluso, que la defienden de su aparente absurdo y la clasifican como una serie para divertirse y no pensar mucho más al respecto. Es cierto, así funciona perfecto. Un par de risas y a la cama. Pero yo no lo compro. Creo que Watanabe fue cortado con esos moldes que definen a los maestros, y aún guarda su última carta bajo la manga.
Es que si algo nos ha enseñado cada animación en la que dirige, es justamente que nada es al azar.
Completamente hipnotizado por el cuarto capítulo de la serie (un homenaje a George Romero que incluye una última reflexión sobre los zombies) fui buscando opiniones en varios foros de fanáticos, en donde puteaban a la serie a diestra y siniestra. Me tomaron por sorpresa algunas de las reviews más odiosas, pero entre quejas, encontré varias piezas de un puzzle para formular una teoría tan rebuscada, que tiene que ser cierta:
LAS AVENTURAS DE SPACE DANDY OCURREN EN MÚLTIPLES UNIVERSOS PARALELOS.
Oh sí. Lo puse en grande y ahora van a tener que leerlo de nuevo.
LAS AVENTURAS DE SPACE DANDY OCURREN EN MÚLTIPLES UNIVERSOS PARALELOS.
No es para contar un chiste, ni porque Watanabe quería pasarla bien: Space Dandy es la primera serie en contar una aventura en diferentes versiones de un universo y no me cabe duda de que en algún momento de la serie, todo esto tomará forma.
¿Pero cómo? ¿Que acaso escribirlo dos veces no lo hace cierto? Joder. Razón tienen. Pero hey, tengo pistas y podemos revisarlas. La primera está en el primer capítulo. Dandy, QT y Meow están en su hawaiana nave espacial y por error el gato termina activando un warp. Póngale ojo a esa escena. La tripulación del Aloha Oé es transportada a una especie de galaxia negativa, en donde se encuentran una cuerda cósmica, capaz de alterar el espacio-tiempo y deciden jalarla; el robot (el único personaje sensato de toda la serie, un bombazo) incluso advierte las consecuencias de hacerlo.
Chequen de nuevo la secuencia: lo que hacen los personajes es literalmente DESGARRAR EL UNIVERSO CONOCIDO. Desaparecen de los radares de los villanos y misteriosamente llegan al mismo planeta al que querían viajar. Luego de esto, ya no se vuelve a mencionar. Nunca.
Ahí es donde la aventura múltiple comienza. Al final del primer episodio, todos explotan, mueren, desaparecen. Al siguiente capítulo, están todos vivos, sin explicación. En lo siguientes, muere Meow, luego lo olvidan, al que sigue todo vuelve a ser igual, pero el Universo muere... y así.
Más pistas las encontramos en el mismísimo ending de la serie, una oda a Hugh Everett (1930-1982, http://en.wikipedia.org/wiki/Hugh_Everett), teórico de física cuántica y el padre de la teoría de los múltiples mundos y universos (http://en.wikipedia.org/wiki/Everett_many-worlds_interpretation). Si le ponen atención, incluso grafican la posible forma de los universos al rirmo de la pegajosa canción.
Para escuchar mejor el tema, entrar por el link a facebook que ofrecen en youtube,
ya que está prohibo subir la versión original.
ya que está prohibo subir la versión original.
Punto, set y match para Watanabe, que como ya deducirán, nunca fue el problema.
Leí por ahí que Space Dandy era la versión definitiva de un Futurama japonés: humor ridículo matizado por leyes de física y teorías sci-fi. Lo encuentro acertadísimo, porque no me cabe duda de que aparte de su increíble animación, colorido y humor, la saga del dandy espacial contiene mucho más de la simpleza que se advierte a primera vista.
Despeje su mente de las dudas y disfrute: este viaje sideral recién comienza.
jueves, 11 de julio de 2013
El legado de Percy: Pepe Antártico
Ha fallecido Percy Eaglehurst Ramos, otro de los historietistas insignes de Chile, llevándose el legado del más querido de los caraduras: Pepe Antártico. A sus 92 años, el artista seguía trabajando en el Diario LA Cuarta, y hasta el día de hoy, se seguían publicando sus picarescas tiras.
Percy y Pepe, no sólo son piezas infaltables en el cómic nacional, sino también parte del imaginario colectivo y la idiosincracia chilena, que siempre seguirá tras los pasos del balsa primigenio, el caradura legendario: el Antártico original.
Como homenaje a su legado, los invito a releer la extensa biografía que escribí para la colección de Pepe, editada por Unlimited, con un repaso por la picaresca de antaño y sus múltiples adaptaciones.
Percy y Pepe, no sólo son piezas infaltables en el cómic nacional, sino también parte del imaginario colectivo y la idiosincracia chilena, que siempre seguirá tras los pasos del balsa primigenio, el caradura legendario: el Antártico original.
Como homenaje a su legado, los invito a releer la extensa biografía que escribí para la colección de Pepe, editada por Unlimited, con un repaso por la picaresca de antaño y sus múltiples adaptaciones.
Adiós, Maestro.
---------------------------------------------
Pepe Antártico: El Sinvergüenza más querido de Chile.
Les llaman vivarachos. Pillos. Caraduras. Existen desde tiempos inmemoriales en el ADN nacional, siempre inventando una excusa para salir del paso, dedicando piropos a las más exuberantes mujeres o sacando fiestas instantáneas desde debajo de la manga. El más reconocido de todos ellos nació en el noveno arte. Ésta es la historia de Pepe Antártico.
Acerca de los Sinvergüenzas
Los invito a un juego. Lean despacio el título de esta introducción y traten de no imaginarse a alguien. Vamos, hagan la prueba. ¿Ya trataron? Es casi imposible: todos conocemos, por lo menos, a un par de pillos al que el seudónimo les calza perfecto. Los sinvergüenzas se pasean por las calles de nuestro país a sus anchas, con diferentes edades, caras, sexos y estratos económicos. Los hallamos en nuestras escuelas, trabajos y televisores; nos los encontramos inclusive en nuestra propia casa. No logramos nada con mentirnos: muchas veces en el espejo encontramos la imagen de un sinvergüenza esperando a salir; esa parte del cerebro que quiere ir a por todas sin importar las consecuencias y que hará cualquier cosa para salir del paso y conseguirlo. El verdadero caradura es un sobreviviente, un soldado social: lejos de ocupar una connotación negativa, es una parte vital de como los chilenos reaccionamos a nuestro entorno.
La Historieta Picaresca en Chile
En la década de los veinte el entorno era diametralmente opuesto al que vivimos hoy, rodeados de sobre información y sugerentes imágenes. Sin embargo, el alma pirata del sinvergüenza chileno sólo buscaba un buen medio por el cual salir a escena. En 1923, se imprime “Mi Kits, humor y picardía”, publicación semanal que superaría los veinte ejemplares. Tendrían que pasar más diez años para dar espacio a “Sex Appeal” de 1939. Ambas publicaciones contaban con ilustraciones de bellas mujeres y chistes ilustrados de doble sentido.Una vez llegada la década de los cuarenta, la sugerentes imágenes del Pin-Up estadounidense –tendencia que retrataba a voluptuosas chicas con un estilo coqueto- se habían esparcido por el mundo debido a la Segunda Guerra Mundial y generan a nivel mundial un “revival” de estas historietas, pensadas para un público derechamente más adulto que el que consumía cómics de acción y aventura. Algunos ejemplos concretos de la época son “Rico Tipo” (exitoso cómic argentino) y “Pobre Diablo” (la infaltable versión nacional), las cuales fueron ilustrados por los mejores dibujantes de la época. Diversos personajes surgieron en esas páginas, generando gran éxito y lectores fieles. Por esta razón, muchos diarios de la época abrieron una oportunidad para que los ilustradores pudieran continuar sus trabajos en secciones especiales de sus tabloides, aprovechando el boom del movimiento. Terminaba aquella década y en uno de estos periódicos –el diario Última Hora- trabajaba dibujando un universitario de nombre Percy Eaglehurst, sin saber que estaría a punto de convertirse en una leyenda de la historieta nacional…
Los Orígenes de Percy
Pero nos estamos adelantando en la historia de este legendario caricaturista, y para revisar el origen de Antártico, hay que retroceder unas decenas de años atrás, donde comienza la cadena de eventos y coincidencias que más tarde culminarían con el génesis del personaje. Mucho antes de que Percy siquiera naciera, su padre –el galés Walter M. Eaglehurst- se quedó varado en Uruguay, sin poder embarcarse de vuelta hacia Europa. ¿La razón? La Primera Guerra Mundial estallaba con furia, y un buque alemán les tapaba el regreso hacia el viejo continente. A la tripulación de Walter se les recomendó entonces que buscaran trabajo en Sudamérica, y el padre de Percy –que contaba con estudios de ingeniero- partió hacia Argentina. Quizás ahí se hubiera quedado de no ser porque se enteró de que al otro lado de la cordillera se estaba gestando un paraíso de oro blanco. El padre del caricaturista no lo pensó dos veces, y se instaló en el norte de Chile trabajando en el medio de la pampa salitrera. Ahí conocería a Telésfora Ramos, la hija menor de su jefe, con la que iniciaría un romance que terminaría en matrimonio. En 1922 nacería en Antofagasta el cuarto hijo de la pareja, Percy Eaglehurst Ramos, quien desde pequeño tendría la pasión del dibujo y el arte en general.
Al pasar los años, el joven Percy aún no encontraba su lugar y aunque su padre lo visualizaba como un ingeniero igual a él, su retoño –quien no compartía el cariño por los números ni las matemáticas- tenía otras ideas: apenas terminó el colegio se vino a Santiago a estudiar Construcción Civil, pero al año dejaría el ramo por Educación Física. Percy tampoco encontró su camino en el ejercicio, y dedicó dos años para estudiar en el Bellas Artes. Finalmente, esa experiencia lo prepararía para el Pedagógico Técnico de la Universidad de Chile, desde donde se titularía como profesor de dibujo y publicidad. Paralelo a esto, el universitario Percy participaría de manera frecuente en revistas e historietas que se publicaban en la capital, tales como “Topaze”, “El Cabrito”, “Pollo Tejada” y “El Día”, entre otros. El humor y lo picaresco estaba publicándose con mucha fuerza y Percy aprovecharía una increíble oportunidad para construir a su inolvidable personaje.
La Corta vida de José Fresco
Por el año 1947, el diario Última Hora publicaba las aventuras del “Doctor Pacomio”, una tira argentina cuya versión chilena (“El Otro yo del Doctor Merengue”) tenía un humilde éxito. Por distintos problemas diplomáticos entre las naciones trasandinas, el periódico se quedó sin tira cómica, y había que rellenarla, urgentemente, con algo nuevo.A Percy -que ejercía en ese entonces como dibujante periodístico- se le encargó crear un personaje en la misma línea del doctor, pero con un carisma más autóctono: un tipo astuto, fresco y deslenguado, canchero pero sin caer en el reconocido arquetipo del roto chileno ni del huaso, que ya tenía representantes claros en las viñetas. Percy, con 25 años, tuvo la tarea de desentrañar al chileno de clase media, un personaje común y corriente que reflejara una parte de nuestra idiosincrasia, sin caer en la vulgaridad. No podía ser un tipo triste, amargado, ni con mala suerte, sino al contrario: para Percy era necesario que tuviera una alegría y humor a flor de piel, que fuera siempre curioso y por lo mismo, un eterno intruso. De a poco, el caricaturista fue armando a este adorable sinvergüenza con un singular apetito por el género femenino. Luego de darle un par de vueltas, un nombre surgió de forma natural: José Fresco. Y tal vez hubiera sido el nombre con el cual se hubiera publicado finalmente, sino fuera por la noticia estrella de aquella época: Gabriel González Videla, Jefe de Estado por esos años, aparecía en todas las noticias con el sobrenombre de “el Presidente Antártico”, celebrando la posesión chilena en las blancas tierras del sur. Para Percy quedó todo claro. Cambió el apellido del personaje y al presentarlo en el periódico, su editor haría la otra parte, acortando José con el diminutivo que todos conocemos: había nacido el gran Pepe Antártico.
Construyendo a Pepe Antártico
Sin lugar a dudas, una parte vital del personaje es su particular apariencia. La característica más visible es su inmensa nariz. Percy lo hizo con su qué: como todo intruso Pepe Antártico iba a meter las narices incluso donde no lo llamaran. Dueño de un jopo clásico para la época y vestido originalmente con un traje a rayas, contaba con una bajísima estatura, que lo dejaba a la altura exacta para disfrutar de los encantos femeninos.
La preferencia de Antártico no tiene límites: le gustan las mujeres bellas y exuberantes, pero si tiene problemas, utilizará su vocabulario e ingenio hasta para convencer a algunas de no tan afortunado aspecto, siempre que pueda conseguir algún beneficio de ello. El pequeño Don Juan no es joven tampoco, pero la edad no lo ha convertido en un hombre responsable: suele meterse en problemas imposibles de los cuales –muchas veces- no sabe como salir. A pesar de su tamaño y narizota, parece disfrutar de un éxito más que respetable entre las féminas, pero si sus avances sobre ellas no son bien recibidos, puede terminar con algún ojo morado. Sus legendarios métodos de conquista no son detenidos ni siquiera por las mujeres casadas y sus armas de seducción son su gran humor, ingenio y frases con doble sentido. Pepe Antártico es el terror de los maridos, quienes temen encontrarse en cualquier momento al clásico jopo dentro de su lecho marital.
La preferencia de Antártico no tiene límites: le gustan las mujeres bellas y exuberantes, pero si tiene problemas, utilizará su vocabulario e ingenio hasta para convencer a algunas de no tan afortunado aspecto, siempre que pueda conseguir algún beneficio de ello. El pequeño Don Juan no es joven tampoco, pero la edad no lo ha convertido en un hombre responsable: suele meterse en problemas imposibles de los cuales –muchas veces- no sabe como salir. A pesar de su tamaño y narizota, parece disfrutar de un éxito más que respetable entre las féminas, pero si sus avances sobre ellas no son bien recibidos, puede terminar con algún ojo morado. Sus legendarios métodos de conquista no son detenidos ni siquiera por las mujeres casadas y sus armas de seducción son su gran humor, ingenio y frases con doble sentido. Pepe Antártico es el terror de los maridos, quienes temen encontrarse en cualquier momento al clásico jopo dentro de su lecho marital.
Una y otra vez ha defendido Percy a su personaje de algunos malintencionados que consideran que Antártico incita al adulterio, lo que por supuesto, resulta falso. Las aventuras de Pepe, como toda buena caricatura, son una exageración de la realidad y todas las infidelidades que muestra son justamente para reírnos de nosotros mismos, tanto solteros como emparejados.
Es esta visión picaresca de la realidad la que hace que este pequeño galán tenga tanto éxito entre las damas, además de entregarle todos los disfraces concebibles (abogado, doctor, policía, explorador, vaquero entre otros), con la sola idea de divertir al lector en diferentes situaciones.
La Trayectoria de un Conquistador
Demás está decir que el éxito de las historias de Pepe Antártico lo han convertido en uno de los personajes con el recorrido más largo dentro de las viñetas nacionales. Luego de sus comienzos en las tiras de Última Hora, a finales de 1952 el caradura creado por Percy pasaría a publicarse periódicamente en el diario La Tercera, donde se radicaría por los próximos 40 años. En ese tabloide compartiría durante un tiempo un suplemento dominical con grandes personajes del cómic internacional, como “El Fantasma” y “Mandrake el Mago”. A mediados de los años noventa, la carrera de Pepe en las tiras diarias se cambiaría a La Cuarta, donde se mantiene hasta el día de hoy, tan vigente como en 1947.Aparte de publicarse en periódicos, Percy y su personaje probaron suerte en las revistas. El año 1951 saldría a la venta “Risas de Pepe Antártico”, que contaba con la recopilación de algunas tiras clásicas y alcanzaría un poco más de una decena de números. Casi al terminar la misma década, se publicaría “Pepe Antártico, el Agente 0096”, que continuaría por algunos números. Luego, durante un periodo que abarcó el final de los sesentas y la mitad de los setentas, nuestro sinvergüenza favorito contaría con una revista propia – “Pepe Antártico”-, con un tono más adulto, en donde figurarían ilustraciones de varios dibujantes, extendiendo sus tiras cómicas a relatos, aventuras y chistes varios. Además, incluirían recopilaciones del trabajo anterior de Percy junto con sugerentes fotos de modelos, en las cuales se dibujaba a Antártico a modo de entrevistador. La revista haría un pequeño retorno en la década de los ochentas, pero desapareció luego de un par de ejemplares. Finalmente hoy, luego de una larga espera, el pícaro del jopo vuelve en gloria y majestad a todos los quioscos.
Reconocimientos y Adaptaciones Antárticas
No sólo de revistas y diarios vive Pepe Antártico. Su difusión ha sido tal que sus aventuras se han visto traducidas a múltiples idiomas, e incluso han sido adaptadas por distintos medios. Tuvo sus cortos animados, su representación en el “Jappening con Ja” (interpretado por Patricio Torres)) y hasta una película directa al video protagonizada por el humorista Chicho Azúa. El 2007 se inauguró un monumento de Antártico en el Parque del Cómic, ubicado en la comuna de San Miguel, en Santiago.Percy, por su parte, cuanta con cientos de distinciones nacionales e internacionales. Visitó los estudios de Walt Disney por una invitación personal de dos semanas, obtuvo el primer premio en el Concurso Teatral de 1958; fue el Premio Nacional de Periodismo –mención dibujo- en 1969 y también obtuvo el Premio Nacional de Tránsito en 1980. Por si fuera poco, Percy es profesor honorario en la Universidad Alcalá de Henares, la más antigua del mundo.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Lo que queda del Olimpo
Para el Chebu, el gato que vivió.
Zeus mira a su alrededor y sabe que el mundo ha avanzado sin él y lo ha dejado atrás. Qué se le va a hacer: se lo advirtieron una y mil veces en lo alto de su montaña, en ese lugar milagroso en donde sólo los eternos y locos podían pasar. Pero el Dios del Rayo se creía invencible y los siglos le demostraron lo contrario. Ahora ya es tarde, y Zeus lo sabe. En la televisión, cientos de policías arremeten contra lo último que queda de dignidad griega. El lugar donde nació la democracia se desploma junto la igualdad y la justicia. Su gente, amontonada como otrora lo hacían sus soldados, defienden los pocos fósiles de filosofía que aún pueden rescatar y piden ayuda a oídos divinos.
Ya es tarde: el Olimpo ya no existe.
Quizá todo hubiera resultado diferente si no hubiesen dejado el politeísmo. Hace cientos de años había Dioses para todo: para beber, para follar, para rezar y para odiar. Es cierto, casi todo dependía de sus absurdos designios y conocimientos, pero hey, quizá habría sido conveniente confiar en eso antes que dejarles las riendas del mundo a los humanos. Zeus masculla la idea, mientras sus ojos brillan en la oscuridad al apagarse la pantalla. Quizá converse de eso con Odín y Ra, más tarde. Casi siempre hablan de comida, del calor, de los amos, temas simples. Quizá hablar de su ausencia como Seres Supremos mueva un poco las cosas.
Si algo no ha cambiado en nada, es que Zeus sigue adorando la noche y las alturas. A veces sube al refrigerador sin avisarle a nadie, con el único propósito de volver a sentirse alto. Trepa hacia el balcón y se queda mirando el cielo, añorando una buena tormenta eléctrica y tal vez, a sus hermanos. Vuelve a las batallas contra Cronos y los Titanes cada vez que atrapa una polilla, convirtiendo cada cacería en una guerra, en un logro intrincado lleno de relámpagos y gigantes. La devaluación de la mitología ha sido impactante, rumea Zeus, mientras se lame la pata y procede a limpiar sus bigotes. Es soberbio, cierto, pero entiende que ya no exista cabida en esta sociedad para los Dioses y aún más, comprende las razones que lo han llevado a transformarse en algo tan frágil y encantador.
Con el tiempo, ha aprendido las reglas que entrega su nuevo estatus: baja las orejas cínicamente cuando sus amos lo castigan, ronronea en la oscuridad para exigirles cariño o incluso, les dedica alguna gracia para de vez en cuando hacerlos sonreír. A pesar de verse reducido, cree que sigue llevándoles ventaja. Aún tiene el control; aún hace lo que quiere. Sabe que le perdonarán cualquier maldad cometida y que más temprano que tarde volverán a rendirle honores abriendo un tarro de atún, pidiendo a gritos su compañía, viviendo siempre pendientes de sus más mínimas necesidades.
Así somos los humanos. Pues mientras se han caído y levantado decenas de religiones, nosotros seguimos ahí, pasivos, buscando órdenes en el aire, tan perdidos como antaño. Pero si algo puede decirse, jamás solos. Porque donde yacen los cadáveres de las deidades del ayer ahora tenemos a nuestras mascotas, para quererlos, para adorarlos y servirlos en el mismo pedestal que hace miles de años sólo ocupaban los inmortales.
Zeus mira a su alrededor y sabe que el mundo ha avanzado sin él y lo ha dejado atrás. Qué se le va a hacer: se lo advirtieron una y mil veces en lo alto de su montaña, en ese lugar milagroso en donde sólo los eternos y locos podían pasar. Pero el Dios del Rayo se creía invencible y los siglos le demostraron lo contrario. Ahora ya es tarde, y Zeus lo sabe. En la televisión, cientos de policías arremeten contra lo último que queda de dignidad griega. El lugar donde nació la democracia se desploma junto la igualdad y la justicia. Su gente, amontonada como otrora lo hacían sus soldados, defienden los pocos fósiles de filosofía que aún pueden rescatar y piden ayuda a oídos divinos.
Ya es tarde: el Olimpo ya no existe.
Quizá todo hubiera resultado diferente si no hubiesen dejado el politeísmo. Hace cientos de años había Dioses para todo: para beber, para follar, para rezar y para odiar. Es cierto, casi todo dependía de sus absurdos designios y conocimientos, pero hey, quizá habría sido conveniente confiar en eso antes que dejarles las riendas del mundo a los humanos. Zeus masculla la idea, mientras sus ojos brillan en la oscuridad al apagarse la pantalla. Quizá converse de eso con Odín y Ra, más tarde. Casi siempre hablan de comida, del calor, de los amos, temas simples. Quizá hablar de su ausencia como Seres Supremos mueva un poco las cosas.
Si algo no ha cambiado en nada, es que Zeus sigue adorando la noche y las alturas. A veces sube al refrigerador sin avisarle a nadie, con el único propósito de volver a sentirse alto. Trepa hacia el balcón y se queda mirando el cielo, añorando una buena tormenta eléctrica y tal vez, a sus hermanos. Vuelve a las batallas contra Cronos y los Titanes cada vez que atrapa una polilla, convirtiendo cada cacería en una guerra, en un logro intrincado lleno de relámpagos y gigantes. La devaluación de la mitología ha sido impactante, rumea Zeus, mientras se lame la pata y procede a limpiar sus bigotes. Es soberbio, cierto, pero entiende que ya no exista cabida en esta sociedad para los Dioses y aún más, comprende las razones que lo han llevado a transformarse en algo tan frágil y encantador.
Con el tiempo, ha aprendido las reglas que entrega su nuevo estatus: baja las orejas cínicamente cuando sus amos lo castigan, ronronea en la oscuridad para exigirles cariño o incluso, les dedica alguna gracia para de vez en cuando hacerlos sonreír. A pesar de verse reducido, cree que sigue llevándoles ventaja. Aún tiene el control; aún hace lo que quiere. Sabe que le perdonarán cualquier maldad cometida y que más temprano que tarde volverán a rendirle honores abriendo un tarro de atún, pidiendo a gritos su compañía, viviendo siempre pendientes de sus más mínimas necesidades.
Así somos los humanos. Pues mientras se han caído y levantado decenas de religiones, nosotros seguimos ahí, pasivos, buscando órdenes en el aire, tan perdidos como antaño. Pero si algo puede decirse, jamás solos. Porque donde yacen los cadáveres de las deidades del ayer ahora tenemos a nuestras mascotas, para quererlos, para adorarlos y servirlos en el mismo pedestal que hace miles de años sólo ocupaban los inmortales.
jueves, 18 de abril de 2013
Superman, el hombre que podía volar.
No todos podemos cumplir setenta y cinco años y jactarnos de estar más jóvenes que nunca. Excepto uno. Un mito vestido de azul y rojo, inolvidable inspiración para más de cuatro generaciones. El primero del panteón superheróico, el sobreviviente, el inspirador, la leyenda que partió el incendio que hoy es la industria.
En su cumpleaños, subo un pequeño homenaje para el último hijo de kryptón, parte de la introducción original de la colección de Unlimited del superhéroe, que tuve la suerte de escribir hace algunos años. Un resumen para el que no conoce nada del kryptoniano, un regalo nostáligico para los que lo saben todo.
Salud por los setenta y cinco, Clark Kent.
Up, up, and away.
SUPERMAN:
Fue el primer superhéroe jamás creado, y desde sus comienzos, un ícono de la verdad y la justicia. Esta es la historia del último hijo de Krypton; el eterno personaje que nos hizo creer que un hombre podía volar.
![]() |
| La evolución del Hombre de Acero. |
![]() |
| Siegel y Shuster: los hombres que lo iniciaron todo. |
Joe Shuster y Jerry Siegel, dos mejores amigos fanáticos de aquellos héroes del pulp y de la mitología clásica, comenzaron a trabajar en un concepto transgresor para una época demasiado oscura: la segunda guerra mundial estaba por empezar, y la Gran Depresión cubría como una sombra a los Estados Unidos. Era necesario, entonces, inventar un personaje que fuera más que un héroe. Años antes habían creado un concepto de “Superman”, basado en la ciencia ficción, que no tuvo éxito ni popularidad, y que fue recibido con no pocas burlas de parte de muchos editores de aquellos años. Siegel, acostumbrado a recibir negativas editoriales, recogió todo el valor que le quedaba y no se desanimó: siguió trastocando su idea original por años hasta que logró dar con algo brillante: en alguna parte del Universo, un planeta a punto de explotar enviaba a la Tierra a su último sobreviviente, un niño que al crecer tendría habilidades sobrehumanos y que se convertiría en su salvador. Shuster recibió la idea con gran entusiasmo, y usó las siguientes horas para dibujar los primeros bocetos del que se sería el primer superhéroe de la historia. Sin saberlo, los dos amigos terminaban de colocarle una capa y una S gigante en el pecho al que se convertiría en el héroe definitivo hasta nuestros días.
![]() |
| El legendario ACTION COMICS #1 |
Superman tuvo una carrera en los periódicos locales antes de saltar a los cómics. En el intertanto, Siegel y Shuster consiguieron trabajo en Detective Comics (hoy la editorial llamada DC), y esperaron pacientes, escribiendo otros personajes, hasta 1938, el momento del lanzamiento de Action Comics, una revista hermana de Detective y en donde Superman haría su debut en las revistas de historietas. Fue un éxito inmediato. No había idea publicándose en ese entonces que siquiera se le pareciese, y tanto niños como adultos creyeron inmediatamente en este personaje que podía “correr más rápido una bala”, ser “más poderoso que una locomotora”, y “sobrepasar edificios de un solo salto”, como rezarían sus promociones. Era el comienzo de una nueva era, la culminación del anhelo de dos amigos, y quizá una reproducción moderna de los mitos de la antigüedad que tanto les fascinaban: el superhombre lleno de virtud dispuesto a sacrificarse por cambiar el mundo.
Fue el momento indicado: las ventas de Action Comics volaron más que el mismo héroe, y las ediciones bordeaban el medio millón de ejemplares con cada número de su colección. Superman se convertía rápidamente en una sensación: se disparó a las radios, en donde tuvo sus programas de radioteatro; cultivó una serie animada y una serie con actores de carne y hueso (más información en el próximo segmento), y sus aventuras se publicaban en diarios y revistas por igual. Al pasar los meses, este nuevo concepto heroico se instalaba en el subconsciente de guionistas y dibujantes, dando inicio a la Golden Age de los cómics; una Edad Dorada en donde las mallas y capas de colores poblaron el imaginario popular y otros superhéroes, como Batman, The Flash o Wonder Woman seguirían las hazañas del súper campeón con la capa roja. Habían nacido los superhéroes.
Súper Adaptaciones
Desde su aparición, Superman contó con el beneplácito de lectores y productores: era tan brillante y sencilla la idea bajo su origen y poderes, que adaptar sus aventuras a todos los medios conocidos era, más que lógico, un súper negocio. Luego de su reinado en periódicos y revistas, el Hombre de Acero se pasó en 1940 a la onda corta, con un radio teatro llamado “The Adventures of Superman”, en donde Bud Collyer hacía el papel del héroe y cuyo éxito la haría perdurar más de una década. Fue justamente en la radio donde nacieron las frases que definirían la presentación del superhéroe, preguntándose, mirando al cielo: “¿es un pájaro? ¿es un avión?”. La pantalla de la televisión aprovecharía este éxito para crear una serie de fabulosos cortos animados producidos por los Estudios Fleischer (1941), que contarían con la misma voz de Collyer y hasta se estrenarían luego en los cines, como una introducción para múltiples largometrajes en blanco y negro (1948) protagonizadas por Kirk Alyn, el primer hombre en colocarse las mallas azules.
![]() |
| Los más reconocidos Hombres de Acero. |
En la década de los setentas, el imperio infantil estaba en los grandes estudios de animación, y Superman se aprovechó de esto para liderar a los “Super-Friends” (1973), una adaptación libre de la Liga de la Justicia por Hanna-Barbera que fue sensación en su época y se extendió, con varias temporadas, hasta 1986, justo en la época en donde DC Comics modernizaría al héroe con un nuevo origen.
![]() |
| Christopher Reeve, el hombre que voló. |
No podemos dejar fuera a la inolvidable saga de películas protagonizadas por Christopher Reeve, las dos primeras (Superman, 1978 – Superman II, 1980) dirigidas por Richard Donner y Richard Lester, que se convirtieron en el referente moderno para los fans del personaje. Por primera vez se contaba con la tecnología para hacer de Superman un héroe con poderes creíbles en pantalla y fue la presencia de Reeve la que no sólo lo convirtió en un referente a seguir para los escritores y dibujantes de Superman de la época, sino que le hizo creer al mundo entero lo que Siegel y Shuster sólo soñaron décadas antes: que un hombre podía volar.
Mientras tanto, la televisión nos sorprendía con una nueva serie animada, titulada solamente “Superman” (1988), producida por la compañía Ruby Spears y que, a pesar de contar sólo con 13 episodios, incluiría la versión del tema de Superman en el cine, compuesto por John Williams. Ese mismo año, se estrenaría la serie con actores, “Superboy”, que a pesar de durar cuatro temporadas sería un verdadero desastre en críticas, pero que confirmaba el interés del público en las historias del hombre de acero.
Llegaban los noventas y las nuevas versiones del Último Hijo de Kryptón no se harían esperar: en televisión se estrenaría “Lois & Clark: The New Adventures od Superman” (1993-1997) protagonizada por Teri Hatcher y Dean Cain, y paralelamente en 1996, vería la luz la increíble “Superman: The Animated Series”, hermana de la popular serie de dibujos del Hombre Murciélago, y que para muchos, se convertiría en la lectura más fiel de Superman, bebiendo de todas las fuentes que nombramos anteriormente y llevando el estándar del héroe hacia el siguiente milenio.
![]() |
| Superman: The Animated Series, quizá la mejor adaptación jam,ás hecha del mito acerca del último hijo de Kryptón. |
El Hombre de Acero haría su debut en el siglo veintiuno con “Smallville” (2001), una exitosa serie de televisión que narraría las aventuras de Clark Kent antes de convertirse en el héroe invencible; a pesar de múltiples polémicas acerca de su calidad y fidelidad a la fuente original, se convirtió en parte importante del mito para los lectores de la nueva generación. Odiada por la gran cantidad de los fanáticos del cómic, la serie juvenil consiguió hacer lo que muchos otros proyectos intentaron sin suerte: familiarizar no sólo a Superman, sino a diferentes héroes y villanos con un montón de posibles nuevos interesados en la lectura de la historieta. Terminamos este recorrido con el director Bryan Singer y su visión del kryptoniano en “Superman Returns” (2006) una suerte de continuación de las películas de Donner y Reeve que sería un completo fracaso, tanto en críticas como espectadores y que dejaría en suspenso una nueva versión de Superman en la taquilla.
Por eso, hoy los temores y expectativas de los fanáticos están puestas sobre Zack Snyder (300, Watchmen) quien será el encargado de llevar a nuestro héroe en una completamente remozada versión, llena de efectos y tecnología: la esperada “Man of Steel” (2013). En cuanto a adaptaciones, al Hombre del Mañana aún le queda mucho por pelear.
El Universo de la S
![]() |
| La miniserie que presentó al Superman de la Edad Moderna: The Man of Steel de John Byrne. |
Un largo camino desde Siegel y Shuster tendría que recorrer Superman para convertirse en el héroe que hoy leemos. Como fundador de la Golden Age, redefinió los estándares del héroe: como extraterrestre, llevaría una doble vida bajo su identidad humana, y sería tan sensible en sus emociones como los mismos lectores. Con los años, se le agregarían los detalles que son ya parte de su mitología: el Daily Planet (originalmente Daily Star); su nombre de civil, Clark Kent (cuando en un principio provenía de un orfanato); el planeta Krypton (anteriormente sin nombre) y la definición de todo sus personajes secundarios: Pa y Ma Kent, sus padres adoptivos; Jor-El y Lara, sus padres biológicos; Lois Lane, Jimmy Olsen y Perry White (la periodista enamorada, el ingenuo fotógrafo y el jefe rezongón): su gran base secreta en el ártico -la Fortaleza de la Soledad- y muchos otros personajes (inclusive una larga lista de súper-mascotas y súper-familiares) que se fueron convirtiendo en obligación al adaptar para cualquier versión que se precie del superhéroe.
![]() |
| Quizá el más impactante de los momentos en la historia de Superman: su propia muerte. |
Autores y artistas de la talla de Al Plastino, Wayne Boring y el maestro Curt Swan en los períodos clásicos; John Byrne, Jerry Ordway y Dan Jurgens en las épocas modernas y hoy, talentos de la talla de Jim Lee, JM Straczynski o Grant Morrison, han dejado su aporte para expandir el universo del superhéroe pero manteniendo su noble esencia intacta.
Los Villanos de la S
Es imposible pensar en Superman sin evocar a una figura que ha sido adaptada en casi todas sus versiones: Lex Luthor. Brillante científico, afamado millonario, el calvo autoprolamado “rey” de Metropolis es la mayor amenaza que tiene el Hombre de Acero, siempre complicándolo y poniendo a prueba sus poderes. Para Luthor es inaceptable la existencia de este “nuevo Dios” en su ciudad y se convence de que bajo su capa roja, el extraterrestre planea apoderarse de la Tierra. Entre lo múltiples experimentos que Luthor financia y realiza, encontramos a Bizarro, un clon malformado de Superman que comparte su fuerza y poder, pero afortunadamente no su intelecto. Como él, Parasite es otro monstruo derivado de la ciencia; una bestia púrpura capaz de absorber toda energía y ocuparla para su beneficio.
Los Villanos de la S
Es imposible pensar en Superman sin evocar a una figura que ha sido adaptada en casi todas sus versiones: Lex Luthor. Brillante científico, afamado millonario, el calvo autoprolamado “rey” de Metropolis es la mayor amenaza que tiene el Hombre de Acero, siempre complicándolo y poniendo a prueba sus poderes. Para Luthor es inaceptable la existencia de este “nuevo Dios” en su ciudad y se convence de que bajo su capa roja, el extraterrestre planea apoderarse de la Tierra. Entre lo múltiples experimentos que Luthor financia y realiza, encontramos a Bizarro, un clon malformado de Superman que comparte su fuerza y poder, pero afortunadamente no su intelecto. Como él, Parasite es otro monstruo derivado de la ciencia; una bestia púrpura capaz de absorber toda energía y ocuparla para su beneficio.
![]() |
| Luthor contra Brianiac: enemigos, rivales y amenazas. |
Otra de las grandes amenazas clásicas del kryptoniano que veremos es una versión de Brainiac, un conquistador del planeta Colu que acumula ciudades y civilizaciones en botellas (como la ciudad kryptoniana de Kandor”) y cuyo objetivo es agregar la Tierra a su terrible catálogo. De igual origen extraterrestre, inclusive del mismísimo Krypton, es el General Zod , en cuya versión original es un militar con un pasado en común con Jor –El, el padre de nuestro héroe y que conoce sus debilidades.
Se necesita de toda la maldad, el ingenio y la fuerza para acabar con Superman… ¿podrá alguno de estos villanos acabar para siempre con el Hombre de Acero? La batalla está muy lejos de terminar.
Poderes bajo un Sol Amarillo
![]() |
| Superman, rebotando balas, por Alex Ross. |
Con el paso de los años, Superman fue adquiriendo cada vez más poderes, entre los que se encuentran su súper fuerza, velocidad, resistencia y capacidad de volar, los más reconocibles; visión de calor, térmica y rayos x; está dotado de una súper inteligencia (de ahí su capacidad moral, pero también un gran interés científico), e incluso posee un pequeño campo de invulnerabilidad que puede mantener hasta a su traje sin desgarrarse. Igualmente, Superman cuenta con dos grandes debilidades: por un lado la Kryptonita, fragmentos de su planeta que llegaron al explotar y que pueden causarle incluso la muerte (e infinitos otros síntomas, dependiendo de su color); y a pesar de aguantar golpes, rayos y disparos como nadie, tampoco es ajeno al poder de la magia, convirtiéndose en su otra gran amenaza.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














































